Durante la semana, en nuestro cole se respiraba intriga. Un misterioso cartel avisaba: "Lectores, estad atentos...la biblioteca podría cerrar". Los pasillos se llenaron de curiosidad y preguntas. ¿Qué estaba ocurriendo?
Finalmente, el Día de la Biblioteca llegó y todos descubrimos el reto: debíamos convertirnos en auténticos exploradores de palabras. En cada clase se escondía un diamante que contenía una valiosa palabra. Con ellas, bajamos a la biblioteca y entre todos formamos una frase mágica:
CADA PALABRA CUENTA PARA MANTENER LA BIBLIOTECA ABIERTA



